Síganos en YouTube para ver nuevos videos de PazConDios:
Mateo #52: Falsos Maestros
Matthew #52: False Teachers
Cuidar la Enseñanza
Una instrucción muy importante, parte II
Hoy examinamos la segunda parte de una instrucción muy importante para líderes que el apóstol Pablo le dio a Timoteo. Dice que debemos cuidar cómo vivimos y qué enseñamos.
1 Timoteo 4 16 Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
Pablo enfatiza la importancia de esta instrucción por decir que obedecerla nos lleva a la salvación, y nos hace guiar a otros a la salvación. ¡Es una instrucción sumamente importante!
Cuidamos nuestra enseñanza
En el último artículo, vimos la necesidad de cuidar nuestra forma de vivir — nuestro testimonio —. La segunda parte de esta instrucción nos dice que: debemos de tener cuidado de lo que enseñamos. En otras traducciones dice “doctrina”. Pablo está diciendo que debemos vigilar lo que creemos y lo que enseñamos.
Esto es importante para todo Cristiano, pero especialmente para los que somos líderes, porque líderes enseñan. La doctrina y la enseñanza son esenciales en el liderazgo. Por medio de ellas guiamos bien o mal a los demás. Guiamos a otros a creer el error y vivir en el error, o les guiamos a creer la verdad y vivir según la verdad.
Entonces, tenemos que cuidar lo que creemos y lo que enseñamos.
Vigilar nuestra doctrina
¿Cómo cuidamos lo que creemos y enseñamos?
Principalmente por leer la Biblia. Nosotros los líderes debemos ser grandes lectores de la Biblia. Debemos leerla todos los días. Debemos evitar la tentación de ocuparnos en otros libros, e ignorar la palabra de Dios. Sí podemos y debemos leer otros libros, pero debemos leer la Biblia más que cualquier otro libro. La palabra de Dios es viva y poderosa (Hebreos 4:12-13), debemos leerla siempre. Una dieta regular de la palabra de Dios nos llenará de su palabra, la cual saldrá en nuestra enseñanza. También, inundarnos con la palabra de Dios nos protege por hacernos reconocer el error.
También vigilamos nuestra doctrina por siempre analizar todo: todo lo que creemos, lo que pensamos y lo que escuchamos de otros. Siempre debemos rechazar lo malo y retener lo bueno. Así nos cuidamos de empezar a creer el error sin darnos cuenta.
Y por último, cuidamos nuestra enseñanza por enseñar de la Biblia. Las ideas grandes y aplicaciones de nuestros mensajes deben venir del texto. El enfoque de nuestros sermones no debe ser nuestras historias y opiniones, sino la palabra. El contenido y bosquejo de nuestros mensajes debe ser una explicación del texto, no nuestras buenas ideas.
Recordemos la promesa que Pablo da junto con esta instrucción:
…haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
Cuando cuidamos nuestra enseñanza — lo que creemos y enseñamos a otros —, entonces nosotros mismos creeremos más y más de la verdad, y guiaremos a otros a la vida que hay en Jesús.
¡Seamos líderes que vigilan su doctrina y su enseñanza!
Mateo #51: Las Dos Puertas
Matthew #51: Two Doors
Cuidar a Nosotros Mismos
Una instrucción muy importante
En su primera carta a Timoteo, el apóstol Pablo da una instrucción para líderes que es importantísima. Dice que debemos cuidar cómo vivimos y qué enseñamos.
1 Timoteo 4 16 Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
Pablo enfatiza la importancia de esta instrucción por decir que obedecerla nos lleva a la salvación, y nos hace guiar a otros a la salvación. ¡Es una instrucción sumamente importante!
Cuidamos nuestra vida
Aquí, examinamos la primera parte de esta instrucción: Tenemos que tener cuidado de nosotros mismos. Debemos vigilar y cuidar cómo somos y cómo vivimos.
Cuidar a nosotros mismos es tan importante porque antes que todo nuestro ministerio, tenemos que tener una relación saludable con Dios; si nosotros no estamos creciendo más y más en la gracia de Dios, no podemos guiar a otros a acercarse a Dios. También, es importante porque nuestra forma de vivir — o sea, nuestro testimonio — es esencial a nuestro liderazgo. Debemos demostrar a otros cómo vivir como hijos de Dios; con nuestra vida enseñamos a otros qué significa y cómo se ve seguir a Jesús.
Muchas veces, el líder se preocupa más por los demás que por sí mismo: piensa en cómo está el estado espiritual de otros, e ignora su propio estado espiritual; corrige el mal camino de otros, pero tolera sus propios pecados persistentes; enseña más y más a otros, mientras su propio crecimiento espiritual se para; ayuda a guiar a otros a tener una relación más cercana con Dios, pero no profundiza su propia relación con su Padre.
¿Cómo cuidamos nuestra vida?
Cuidamos nuestra vida por vigilarla constantemente. Debemos siempre preguntarnos: ¿Cuál es mi pecado persistente? Tenemos que observarnos a nosotros mismos: lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos.
Al vigilar nuestra vida, nos cuidamos por buscar más a Dios en nuestro tiempo personal, y por no tolerar el pecado en nosotros. Tenemos que hacer cambios radicales, instantáneos y decisivos.
La instrucción de Pablo al joven Timoteo contiene una promesa:
…haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
Cuidar nuestra vida tiene el efecto de ayudarnos a no apartarnos de Dios, a no dejar a nuestro Salvador, a no arruinar a nuestro testimonio. También, nos ayuda a guiar a otros a seguir a Jesús y hallar su propia salvación.
¡Seamos líderes que constantemente vigilan su propia vida espiritual!












Comentarios Recientes
del Sexo y Matrimonio