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Paz con Dios

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¿Cómo Preparar un Mensaje de Impacto?

Cada líder de la iglesia desea impartir mensajes de impacto. Cuando vez que predicamos y enseñamos, deseamos que Dios llene nuestros mensajes de poder y que hayan vidas cambiadas.

Obviamente, el impacto de nuestros mensajes depende totalmente del poder del Espíritu. Él es quien obra a través de la proclamación de la Palabra, y Él hará lo que desea con los sermones que predicamos y las enseñanzas que damos.

No obstante, a nosotros nos toca preparar y formar los mensajes que predicamos. Siempre debemos hacer esta preparación guiado por el Espíritu Santo y con mucha oración. Pero al final de cuentas, tenemos que organizar ideas y preparar lo que vamos a compartir cuando nos toca predicar y enseñar.

En este artículo, quiero compartir un sistema que nos puede ayudar a preparar mensajes de impacto. (Antes de continuar, debo mencionar que este es el sistema que yo uso para preparar mis sermones y enseñanzas, y que fue inspirado por la metodología que compartió Andy Stanley en su libro: “Comunicación”.) Este sistema que yo uso para preparar mensajes tiene cuatro elementos cruciales:

El Texto

Cuando nos toca preparar un mensaje, es fácil sentir que tenemos que inventar algo creativo, algo interesante, algo impactante. En realidad, no tenemos que pensar tanto en ser creativos y originales.

Nosotros somos personas que creemos que la Biblia es la palabra inspirada de Dios (2 Timoteo 3:16). Creemos que Dios habla y nos cambia cuando leemos la Biblia (Hebreos 4:12-13). Y creemos que la Palabra es lo que Dios usa para formar y perfeccionarnos (2 Timoteo 3:17). Por lo tanto, como líderes en la iglesia proclamamos la Palabra de Dios.

Entonces, en vez de pensar en una idea original y creativa, debemos empezar el proceso de preparar un mensaje por escoger un texto. Puede ser un verso, o un libro entero. Personalmente, me gusta enseñar una sección de la escritura a la vez.

La idea grande

La segunda parte del sistema es escoger la idea grande del mensaje. El mensaje debe tener una sola idea principal — lo que llamo la idea grande —. ¿Por qué digo una idea, y no dos, tres o cinco ideas? Sencillamente porque los mensajes que se tratan de una sola idea son más impactantes que mensajes que intentan enseñar múltiples ideas por igual. Cuando escuchamos a un mensaje, lo más que se nos queda es una idea. Cuando enseñamos varias ideas, tal vez recordarán la última, pero por tratar de explicar varias, no explicamos bien a ninguna. En cambio, cuando enseñamos una idea por mensaje, la podemos explicar muy bien, y nuestros oyentes pueden recordarla.

¿Cómo decidimos cuál será la idea grande de nuestro mensaje? Esta decisión se hace más fácil por ya haber fijado el texto del mensaje. La idea debe venir del texto; debe ser la idea grande del texto. Recuerda: proclamamos la Palabra de Dios, no tenemos la opción ni la libertad de poner nuestra propia idea — la idea principal del texto debe ser la idea grande de nuestro mensaje —. Preguntamos: ¿Cuál es la idea grande de este texto? Esta será la idea grande de nuestro mensaje.

La tensión

La tercera parte del sistema es pensar en la tensión entre la idea grande del texto, y lo qué nosotros somos, lo qué sentimos y cómo normalmente vivimos. Es descubrir lo que hay en nosotros que resiste a esta verdad. Es pensar en lo que nos hace desobedecer esta idea grande. Es imaginar las diferentes razones que nos cuesta aceptar lo que Dios dice en este texto.

También, en esta parte hay que pensar en cuáles son las necesidades que todos tenemos y que el texto y la idea cumple y resuelve.

La aplicación

El último elemento de preparar un mensaje de impacto es pensar en la aplicación del texto. Es contesta la pregunta: ¿Qué debemos hacer? En el libro de Santiago, dice que hay que poner en práctica lo que aprendemos en la Palabra. Entonces, cada enseñanza debe incluir una aplicación — pasos prácticos tanto para Cristianos como para los que todavía no lo son —, para ayudar a los oyentes a empezar a obedecer el texto.

Ahora, el Espíritu Santo es quien aplica el texto al corazón de cada quien. Cuando damos la aplicación, nosotros ayudamos en el proceso por dar ideas de cómo el texto podría ser aplicada en la vida de cada uno.

El orden

Después de esta preparación, lo único que queda es ordenar este material. El orden del mensaje es diferente del orden de la preparación.

Primero, el mensaje debe empezar con la tensión; esto es lo que agarra la atención del oyente y contesta su pregunta de: ¿Por qué debo prestar atención a lo que vas a decir?

Luego, se pasa a la idea grande que resuelve la tensión, y a una exposición del texto en la cual se desarrolla la idea grande y explica cómo se relaciona con nuestra vida.

El mensaje termina con una explicación de la aplicación. Así que lo último que escuchan es cómo pueden aplicar este texto a su vida. Los dejamos con los pasos que necesitan para poder poner en práctica esta enseñanza.

Hay dos componentes adicionales que son esenciales para todo mensaje Cristiano, pero los tendremos que ver en el próximo artículo. Por mientras, recuerden los elementos de un mensaje de impacto: un texto Bíblico, una idea grande, la tensión entre nuestra vida y esta idea y por último la aplicación práctica.

¡Seamos líderes que dependan totalmente del Espíritu para dar vida a sus mensajes, y que se esfuercen por preparar mensajes de impacto!

Una Imagen del Liderazgo

¿Quieres saber cómo se ve el liderazgo? ¿Cuál es la esencia de ser líder? ¿Qué significa ser líder?

Pensamos (equivocadamente) que ser líder es tener un puesto o un título. En realidad, el liderazgo en sí es algo muy distinto.

Encontramos un ejemplo breve y conciso del liderazgo en la siguiente historia.La cual cuenta algo que hicieron los discípulos después de la resurrección de Jesús, y antes de recibir la gran comisión de su Señor.

‭‭Juan‬ ‭21:3‬ “Me voy a pescar,” les dijo Simón Pedro. “Nosotros también vamos contigo,” le dijeron ellos. Fueron y entraron en la barca, y aquella noche no pescaron nada.

Lo que vemos en este ejemplo es una definición del liderazgo que aplica toda clase de liderazgo. Aquí, lo vamos a aplicar al liderazgo en la iglesia.

El líder tiene la visión

El líder decide lo que va a hacer. Determina el camino. Lleva la visión de lo que se debe hacer. Pedro dijo: “Me voy a pescar”.

En la iglesia, los líderes tienen la responsabilidad de escuchar a Dios, y discernir cuál es su visión para su congregación o grupo en particular.

Él que es líder evalua las necesidades y las oportunidades que hay. Decide cómo deben proceder. Deciden cuál es la obra que Dios quiere que hagan. Determinan cómo van a hacer el trabajo, cuál será el plan y la estrategia.

El líder se compromete a su visión

El líder se compromete a la visión que tiene. Su entrega no depende de lo que hacen los demás. Pedro dijo: “Me voy…”.

El líder en la iglesia escucha la guía de Dios, y responde por decir: “Me voy”. Por lo tanto, los líderes están más comprometidos a la visión que cualquier otra persona. Tienen la actitud de que lo harán aunque lo tengan que hacer solos.

El líder comunica la visión

El líder no se queda callado; siempre comunica la visión con otros. En la historia, Pedro les dijo…

Los líderes en la iglesia deben comunicar la visión constantemente. Trabajan públicamente para que otros los pueden seguir. Hablan de la visión siempre. Incorporan la visión en todo lo que hacen.

Otros siguen al líder

Para que uno sea líder, otros le tienen que seguir. Si no, no es líder. Pedro dijo que iba a pescar, y los demás dijeron: “Nosotros también vamos contigo,” y ellos se fueron a pescar con él.

En la iglesia, la congregación sigue a sus líderes. No siguen en todo momento, ni siempre siguen bien, pero sí siguen a sus verdaderos líderes. Siguen al líder por su carisma, por la visión que tiene y porque Dios los guía a hacerlo.

¿Eres líder?

El líder tiene la visión, se compromete a la visión, comunica la visión y otros le siguen en cumplir la visión.

¿Eres líder? ¿A qué te ha llamado Dios a hacer? ¿Estás totalmente comprometido a esta visión? ¿Comunicas esta visión regularmente a otros? ¿Estás trabajando fielmente para cumplirla?

¿Cómo puedes crecer en tu liderazgo en la iglesia de nuestro Señor Jesús?

¡Seamos líderes que escuchen a Dios, y tomen la iniciativa para obedecer y guiar a otros!